LA
VIDA HA DE IR MÁS ALLÁ
La
vida ha de ir más allá de los recuerdos que nos acompañan: Debe ser el
estremecimiento de sabernos vivos porque somos amados o nos sentimos solos.
Debe ser el pensamiento de ganar un futuro aunque sea incompleto, de conquistar
expectativas que nos den confianza en nosotros mismos, como si las fuerzas
necesarias para levantarnos no fueran parecidas a las de dejarse caer hasta
llegar a alguien o labrar nuestro destino. Como si anhelar saber no fuera casi
lo mismo que no pecar de ignorancia, o relamerse el sentimiento en la punta de
otros labios abiertos a nuestro deseo. La vida ha de ir más allá de la memoria
de una espera tras la soledad del mundo. Está en el conocimiento de que siempre
hay un motivo para expresar odio, tristeza, amor, ira, insolencia, una pizca de
felicidad o tantas otras maneras con que se viste el silencio que habita en
nosotros y que sabe definirnos como alguien real que no hace esfuerzos para no
diluirse en la noche. La vida ha de ir más allá de limitarnos a ser la persona
que quieren que seamos, hemos de esforzarnos en cultivar la capacidad de amar
como antes, en aquél tiempo lejano desvanecido en el pasar implacable de los
días. Sólo espero que se retrase el momento en que todo se borre en el
irreversible final y que cuando este llegue algún otro tome el relevo, un
desconocido que ocupe el hueco que me reservaron en este rincón de la
existencia.

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